Archivo de la categoría ‘Trabajo por proyectos’

Carta a los editores de libros de texto

Este mes pasado (agosto) una amiga me ha mandado una referencia a este artículo, Carta a los editores de libros de texto, en la web de Jordi Adell Segura, profesor titular del Área de Didáctica y Organización Escolar en el Departamento de Educación de la Universitat Jaume I, en Castellón.

En esta carta, Jordi Adell hace una excelente reflexión acerca de la situación actual del libro de texto, de su inamovilidad en lo que se refiere a ofrecer contenidos eficaces e, incluso, plantea si realmente el modelo que estas editoriales sigue tiene siquiera alguna eficacia en un momento, como el actual, en el que el acceso a la información es tan global.

Como él menciona en su carta, las editoriales de libros de texto se quejan ante la posibilidad de ver menguados sus ingresos y reaccionan acusando a los poderes públicos de cómplices de piratería, como se desprende de la nota que difundió Europa Press el 1 de junio de este año: “Editores acusan a los poderes públicos de “cómplices de piratería” al fomentar la gratuidad de los contenidos educativos“.

Los editores critican el gasto de la Administración en ordenadores para los estudiantes. Aluden al hecho de que, como expresan en declaraciones hechas a Europa Press los representantes de la Federación de Gremios de Editores de España

la máquina sola no da inteligencia

Claro, ellos hacen alusión a que el ordenador, por si mismo, no ayuda a aprender — menos aún si ni siquiera lo enciendes –, que lo importante son los contenidos. Y ¿que contenidos? Pues blanco y en botella, los suyos, los que ellos editan. Y que, para no quedarse atrás en esto de la era de la comunicación digital se intentan enganchar al carro con el proyecto NEDA, una plataforma de contenidos digitales, según explican sus promotores,  “complementarios al libro de texto“.

No me parece otra cosa más que una excusa para seguirnos sacando el dinero con unos texto, como los actuales, deficientes, escasos, que no van mucho más allá que situar la casilla en la que hay que colocar la respuesta correcta. Libros pensados, no como un medio de consulta y apoyo a la enseñanza, sino solo como un sistema para, año tras año, mantener a esas empresas comprándoles unos textos de usar y tirar. Y lo de usar y tirar no lo menciono por el hecho de que nuestros hijos no puedan usar los textos de sus hermanos, como hacíamos nosotros de niños, sino porque, a menudo, su calidad no vale para mucho más. Con esto ¿que podemos esperar, entonces, de esa plataforma de contenidos propuesta por estos personajes?

En alguna ocasión escucho el caso de centros donde los textos los preparan los maestros junto con los alumnos. Y a lo largo del curso completan esa documentación que ha sido el resultado del trabajo de todo el año. Trabajo en el que todos han participado. Algún compañero, de mi trabajo, tiene a sus hijos en un centro así. Centros en los que internet es una de las fuentes fundamentales, y más dinámicas, de información. Y, ya de paso, los niños aprenden a usarla de una forma segura y eficaz: aprenden a buscar y a encontrar; y además completan su libros.

Claro, esto sería la ruina para esas editoriales. Pero ¿acaso ahora no es una ruina para los estudiantes?

También en esta carta, Jordi Adell hace mención a que

El problema es que los docentes que quieren libros de texto digitales son precisamente los menos innovadores y los menos comprometidos con el aprendizaje de sus alumnos (esto levantará algunas ampollas, pero alguien tiene que decirlo). Eso los padres lo descubrirán pronto, si no lo han descubierto ya. Del mismo modo que los centros que se niegan a usar los portátiles deberán dar explicaciones a las AMPAS. Y las escuelas que se aferren a los libros de texto teniendo toda la Internet a su disposición, posiblemente tengan pronto mala fama.

¡Ojo! que no lo he dicho yo, ha sido él. Pero si debo decir que estoy absolutamente de acuerdo. Y, añadiría, a los que ven como única herramienta los libros de texto (aunque no sean digitales).

No se trata de usar las nuevas tecnologías por el mero hecho de que estén ahí, sino porque ya son el presente, el medio en que nuestros hijos ya nadan o en el que van a nadar en breve. Y que cuanto antes sepan usarlo mejor para ellos. Y que el horizonte y las capacidades que para el aprendizaje ofrecen estos medios — bien usados — son incalculables.

Al final, el problema de estas editoriales es que su único interés es seguir sacando pasta sin ofrecer nada nuevo. Y lo nuevo ya no son ellos. Y lo bueno, me temo, tampoco.  Y tienen complices.

El libro de texto no tiene porque perderse; sea como lo hemos conocido o en formato digital. Todo vale. Pero TODO.

El aprendizaje de lo que todavía seguimos llamando las nuevas tecnologías, aporta además del propio aprendizaje la participación activa del niño en ese aprendizaje.

Como, muchas veces pasa con otros temas, no parece que se trate de que los niños aprendan, sino SOLO de vender. Y vendernos un modelo caduco de aprendizaje y unos textos de una calidad — siendo benévolos — más que dudosa.

Y, para los padres, no es una cuestión de dinero. Bueno, si. Realmente no. Todo lo que gastemos por nuestros hijos, por su educación y su futuro es dinero y esfuerzo, siempre, bien empleado. Pero en este caso — el de los libros de texto — tengo serias dudas de que estemos pagando por algo que lo valga.

Os recomeniendo que leáis completa la “Carta a los editores de libros de texto” de Jordi Adell Segura.

Un saludo,

Vicente Biosca

Algunos enlaces relacionados

La crisis económica no existe en los libros de texto, expansion.com, 31/8/2010
Educación y nuevas tecnologías, blogjornadaescolar

Enlace nuevo (13/9/2010): Programa 48: No al libro de texto, publicado el 7/9/2010

Sir Ken Robinson: La revolución en el aprendizaje

Maestro, tengo un problema con mi hijo: me trajo las notas del colegio, una alta calificación en dibujo y una pésima calificación en matemáticas.

¿Qué harás?

¡Lo pondré de inmediato a tomar clases particulares con un profesor de matemáticas!

Necio, ponlo de inmediato a tomar clases particulares con un profesor de dibujo. Desarrolla su talento. Todos servimos para algo pero no todos servimos para lo mismo.

Alejandro Jodorowsky

La enseñanza sigue un desarrollo líneal: partimos del punto A — digamos, la etapa infantil — y debemos llegar al punto X — por ejemplo, la universidad — pasando por una série de hitos predefinidos y que llevan al individuo a parecerse a tantos otros.

Además, me parece, algunos de esos puntos intermedios, a menudo, fueran moviéndose, adelantándose. A veces es como si se pretendiera aprovechar unas supuestas habilidades de los niños para aprender, se me antoja, fuera de momento y lugar: cuando yo era niño se empezaba a leer a los 5 ó 6 años; ahora queremos que nuestros hijos lean con soltura cada vez antes; y no solo eso, también deben sumar y restar y …

Pero siempre manteniendo esa ruta lineal desdel el punto A al X.

Entre medias lo importante es aprender una série de materias que completen lo que consideramos es el currículo básico y necesario.

Bien.

La vida no se desarrolla en una sucesión líneal de acontecimientos. Los distintos eventos o circunstancias provocan cambios que nos hacen movernos aquí o allá en función de éstos.

Pero en toda esta ruta el niño es, con frecuencia, ni siquiera un actor sino un receptor pasivo. Si, le mandan deberes, a casa. A veces los hacen en clase, donde el maestro puede corregir y continuar enseñando mientras corrige y apoya en esas tareas.

Sir Ken Robinson (ver videos más abajo del evento anual TED 2010) afirma que la enseñanza lleva al individuo a una situación de normalización que es tan negativa para ese indivuduo como para la sociedad. No porque no sea necesario educar, sino porque la educación debe sufrir, no un cambio o evolución, sino una REVOLUCIÓN.

Los cambios, en realidad, no cambian nada. Bueno, si, sitúan las mismas cosas en diferentes posiciones; desarrollan un nuevo lenguaje, crean nuevos conceptos, pero se sigue diciendo lo mismo. Una revolución rompe desde la base y desarrolla nuevos caminos. Pero, como Ken Robinson afirma, una Revolución  es un reto, un gran esfuerzo de innovación que supone eso, esfuerzo, hacer las cosas de una manera distinta, completamente distinta. Las razones que imposibilitan una revolución de estas características son — como sigue afirmando Ken Robinson — que una transformación semejante genera desencanto. Y esa palabreja, desencanto, la relacionamos con algo negativo cuando, creo, deberíamos hacer lo contrario. Es frecuente que estemos encantados — y eso si es, a menudo, lo negativo — de hacer las cosas como siempre las hemos hecho y lo contrario, cambiarlo, nos produce ese desencanto. Es comodidad, negación.

No es que los conceptos o materias que se enseñan en la actualidad no deban ser aprendidos. No se trata de “el que” sino más bien de “el como“. Quizás los medios actuales están obsoletos o en el camino de serlo. Los libros de texto, esos, llenos de casillas en las que colocar la respuesta correcta, no tienen las respuestas. Estas están fuera y, con la guia adecuada, al alcance de la mano. Pero seguiremos llenándoles los bolsillos a una editoriales que, a mi forma de ver, no aportan gran cosa y que enquistados en sus posiciones hacia lo único que son capaces de avanzar es a un formato digital que no dista gran cosa de lo que ahora venden en papel; pero por ahí no van los tiros. Es solo eso, más de lo mismo.

Quizás es ahora el momento. La llamada Era Digital ha venido a romper moldes y estructuras cuya rigidez obligaba, a menudo, a que las cosas fueran de una forma determinada. Ahora se han roto algunos corsés; se han abierto nuevos caminos y superado fronteras que, hace no tantos años, parecían imbatibles.

Los niños deben aprender a lidiar con esta corriente ¿Lidiar? no, mejor aprovecharse de ella y usarla en su beneficio. Pero para ello deben aprender a hacerlo. Aunque, al menos en este sentido, solo se ven tímidos pasos en esa dirección. Creo que debemos incentivar el aprendizaje desde la curiosidad y usar todos los medios a nuestro alcance — o a su alcance — para conseguirlo.

Que los niños pasen de ser espectadores-receptores-pseudopasivos en su enseñanza a ser auténticos actores de su aprendizaje. Como ya hemos comentado aquí anteriormente, que participen en ella al 100%. Y que en ese proceso descubran cual es su elemento. Este elemento — El Elemento es un libro de Ken Robinson —  es el talento del niño, una predilección natural — o inducida, pero asimilada y aceptada con naturalidad — hacia unas tareas o habilidades que, en lugar de enterrar en la linealidad de su desarrollo educativo estandarizado, habría que potenciar. Por eso Robinson afirma que “La educación ahoga y margina el talento“. Que los padres y los profesionales aprendamos a descubir esos talentos y a potenciarlos y no a apartarlos de ellos en pro de lo establecido.

Esto si es una revolución o, al menos, el inicio. Pero ¿quien empieza? o ¿por donde empezamos? O ¿es que si no lo dicen las autoridades competentes no se puede dar el primer paso?

Alguien puede decir “eso lo hago yo“, bien, pues debería ser una norma. Porque ese mismo es uno de los ingredientes del éxito de proyectos educativos como KIPP y otros cuyo eficacia lleva años demostrándose, y no solo en niños de familias o zonas desfavorecidas sino — y ahí es donde radica el éxito de esas fórmulas —  en aulas que agrupan niños procedentes de distintas realidades sociales (como a las que algunos aluden … para no decir nada).

Pero, claro, lo más fácil es seguir encantados con lo de siempre y no plantear más cambios que aquellos que, sin ningún esfuerzo, nos lleven a mejorar a corto plazo y de forma superficial; e, incluso, solo a algunos.

Lo contrario sería cambiar a un modelo dirigido a adaptar la enseñanza a aquellos a quienes va dirigida, la personalización ¿Que eso no es posible? ¿Por qué?

Si habéis llegado hasta aquí, no dejéis de ver los vídeos, son lo interesante de este artículo. Y prestad atención a sus últimas palabras.

Imagen de previsualización de YouTube Imagen de previsualización de YouTube

Enlaces:

Trabajar y Aprender por Proyectos

Ultimamente me han llegado algunos correos, de discusiones de algunos foros, en los que algunos padres y educadores hacen referencia e intercambian información sobre la metodología basada en proyectos y centros que aplican estos métodos de aprendizaje.

Este sistema no es algo nuevo para nosotros, pudimos experimentarlo en el 2º curso de infantil de una de nuestras hijas, curso en el que su maestra — por iniciativa personal, en el centro en el que la niña inició sus estudios — se apoyó en este sistema de aprendizaje. Día a día era curioso constatar, lo que iba aprendiendo, como lo aprendía pero, sobre todo, con que entusiasmo.

No quiero quitarle valor a cualquier otra metodología de trabajo en la escuela. Pero con este sistema era notorio el afán y el interés con el que, día a día, nos hacía ver como se sentía involucrada en su aprendizaje.

Puede parecer obvio este comentario, pero no siempre los niños se encuentran tan motivados por sentirse incluidos de esa manera en el proceso de su educación. Porque creo, firmemente, que una de las recetas de este entusiasmo es que todos los niños de la clase están implicados en el aprendizaje como protagonistas del mismo y no solo como meros receptores. Participan en la creación y desarrollo de cada proyecto.

Son parte del proyecto, desde su creación hasta las conclusiones del mismo. Se les tiene en cuenta, algo que, parece, no hacemos habitualmente con los niños. A veces tendemos a considerar a los niños como unos seres a los que hay que darles todo hecho. Muchos de los textos que utilizan hasta les indican la única e inexcusable casilla en la que tienen que escribir el resultado de un ejercicio. Y ¿por que no en otro lugar, fuera de ese recuadro?

En un proyecto los niños escuchan, pero también especulan, aportan e, incluso a veces, completan la historia.

En Eduteka, una web de la Fundación Gabriel Piedrahita Uribe, de Colombia, incluyen una traducción de un trabajo publicado por el NorthWest Regional Educational Laboratory, APRENDIZAJE POR PROYECTOS, texto que da una buena introducción y descripción de las bases, los objetivos y los beneficios de este sistema. Además lo encabezan con un proverbio chino que sintetiza la idea en la que se apoya el trabajo por proyectos:

DÍGAME Y OLVIDO, MUÉSTREME Y RECUERDO. INVOLÚCREME Y COMPRENDO

Aunque este artículo parece dirigido a etapas superiores a las de Infantil y Primaria su enfoque es perfectamente aplicable a éstas.

Os recomiendo su lectura.

Así, otros colectivos reivindican esa forma de aprender y la localizan en esas etapas más tempranas. Por ejemplo la web El Espacio de Isabel Vizcaino orientada a la Educación Infantil está enfocada en esas edades, proponiendo el desarrollo de metodologías de enseñanza basadas en el aprendizaje por proyectos en Infantil y Primaria.

Además en esta web se mencionan — y enlazan — centros que están basando su método de trabajo en este sistema. También fomentan el uso de las Tecnologías de la Información; y en este ámbito han implantado un sistema llamado PIPA, una sistema de gestión de base de datos para elaborar programaciones didácticas, proyectos, elaborar unidades didácticas, rincones, talleres, etc.

Es evidente que este método implica un esfuerzo mayor. Pero no dudo que, también, los resultados merecen ese esfuerzo. Además, parece una forma más natural de involucrar a los padres en el proceso, y más eficaz y, seguramente, más provechosa que de otra manera.

Como curiosidad, un centro relativamente cercano al nuestro y que aplica este sistema de aprendizaje es el C.E.I.P LA NAVATA, y si nos fijamos en la clasificación de los colegios de la Comunidad de Madrid en la última prueba de 6º este centro está el nº 80 de 1.224 — más de 900 puestos por encima del nuestro en esa misma clasificación –. Por supuesto que hay otros centros que aplican este sistema y no se encuentran en tan buena posición. Pero seguro que algo habría que mirar.

Ya, aprovecho y adjunto un enlace a esta Clasificación, publicada en el Diario El País:

Clasificación de colegios de la Comunidad de Madrid (examen de 6º de Primaria)

Ya se que estos datos a much@s no les valen. Seguro que si los centros que les atañen salieran mejor parados no opinarían igual. Yo pienso que, al menos, son indicativos ¿ O no?.

Un saludo,

Vicente Biosca

De interés:

¿Quieres escribir aquí?

Si quieres escribir en el blog puedes hacerlo a través del enlace siguiente.

Acceder

Si aún no eres usuario del blog puedes suscribirte en la página de acceso. La suscripción no te obliga a nada, te puedes dar de baja cuando quieras y tus datos están seguros.

Suscríbete al boletín
Loading...Loading...


Lectores PDF y Editor .DOC
Muchos de los documentos que puedes descargar desde esta web están en formado Adobe Acrobat.
Para poder abrirlos necesitas un lector de documentos PDF. Para ello puedes descargar uno pinchando uno los iconos siguientes:

Gnome Evince
Evince, lector PDF open source
get Adobe Reader
Adobe Reader

Para documentos en formato Microsoft © Word o Powerpoint, si no dispones del programa adecuado, puedes bajarte Cualquiera de estos dos paquetes ofimáticos:

Usa LibreOffice, The Document Foundation

Usa OpenOffice, The Apache Software Foundation

Estas son aplicaciones gratis soportadas y gestionada por comunidades de software libre que puedes instalar y usar sin limitaciones y que te permitirán trabajar con cualquier documento de Microsoft © Office

Twitter
Estudios y trabajos
Artículos interesantes
Enlaces a otras web
A(M)PAS y Asociaciones